Una semana muy provechosa

La primera semana de octubre nos llenó de satisfacción, porque, si dijimos que teníamos planes interesantes para comenzar el otoño, éstos se han cumplido con las actividades que desarrollamos esos días.

El jueves, día 1, celebramos la primera Charla Participativa para familiares, en el LABB, sala cedida por  el Gobierno de Aragón,  con la asistencia presencial de una quincena de personas, y de 90 asistentes mediante streaming. El psicólogo clínico de la Sanidad Pública, José Antonio Aldaz  nos dio una charla informativa sobre el TOC, muy clara y completa, y a continuación pasó a contestar a todas las cuestiones que le habíamos formulado en días anteriores por correo electrónico.  Todos los que participamos, quedamos muy satisfechos,  ya que sus consejos y observaciones una vez más nos han sido de gran ayuda. A él, como de costumbre, nuestro enorme agradecimiento. Asimismo a la DGA por facilitarnos espacio y medios y ¡cómo no! a nuestras compañeras que tanto trabajaron en la preparación de este evento, especialmente a Paloma, María Jesús y Begoña, sin olvidarnos de Loli, siempre dispuesta a echarnos una mano en la decoración y disposición de la sala. La siguiente Charla queda   fijada para primeros del mes de enero.

El sábado, día 3, cafecito informal. Esta vez con menos participantes, pero como siempre en un ambiente muy cordial y distendido. Seguro que en el próximo seremos más, porque es un rato agradable para relacionarnos  entre nosotros, afectados y familiares, y que a todos nos sienta bien.

Por último, el domingo, día 4, tuvimos nuestra primera cita con el Senderismo y resultó una experiencia estupenda que repetiremos una vez al mes y se anunciará con la debida antelación. El día fue muy agradable en cuanto a temperatura, el ambiente muy amistoso y relajado y el descubrimiento para muchos de nosotros del soto del Ebro a su paso por el meandro de Ranillas, nos sorprendió muy positivamente. No podíamos imaginar que en nuestra ciudad hubiera un espacio de una extensión tan verde, apacible y bien cuidado. El recorrido fue de un poco más de 10 km, y con una duración de unas tres horas que pasaron volando. Las once personas que participamos (y el perro de Paloma) repetiremos, seguro, y animamos a todos los que podáis a que os suméis la próxima vez, porque merece la pena. Son momentos muy saludables en todos los aspectos y nos hacen mucho bien. Agradecemos muchísimo a Carlos el haber organizado la caminata y habernos hecho de guía tan bien. Un aplauso para él.